Social Media

Las redes sociales y la democratización de la política

Por Juan Sebastián Delgado Gil (@juansedg)

Las redes sociales se han convertido en uno de los grandes escenarios para hacer política, no sólo un espacio donde ciudadanos y actores políticos se encuentran, sino porque por su amplio enfoque social se convierten en una posibilidad de construir ciudadanía… O así debería ser.

Desde el año 2008 cuando el ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama empezara a hacer un uso magistral de estos canales sociales, no sólo con campañas de crowdfunding para su campaña, sino involucrando a los electores en sus decisiones y mensajes, el Facebook, Twitter, Instagram y demás cobraron real valor dentro del ejercicio político.

Muchos han intentado copiar el modelo Obama – tan bien ejecutado durante sus 8 años de gobierno – pero no han entendido varias cosas, que, desde mi perspectiva, deben tener las redes políticas, especialmente las de gobierno, más que las de políticos “del común”

El valor de las redes es su carácter social, como mencionaba en otro artículo, y eso se debe ver evidenciado en cada espacio. Se debe democratizar la política, no ser simplemente una bitácora del candidato o líder de turno, donde todo es perfecto y no hay espacio a la crítica.

Hoy debemos entender que hay un cambio en el papel del público dentro de los procesos políticos, las redes sociales deben “aprovecharse” de la inteligencia colectiva, deben ser vitrinas donde los espectadores se sientan identificados, desde sus propias experiencias, con el discurso político allí evidenciado y finalmente son canales para generar auditoría permanente por parte de la ciudadanía, como dice Henry Jenkins en su libro Convergence Culture, “hablamos del tránsito de la concepción individualizada del ciudadano informado, hacia el concepto cooperativo del ciudadano vigilante.”.

En estos canales de interacción se debe entender que todo comunica, desde una foto, a un tuit. Los ciudadanos se cansaron de ver a los políticos tradicionales de foto de campaña, quieren ver al humano que se ríe, conversa, debate, genera participación y más importante, que también es ciudadano.

Cada red debería contar una historia para un público determinado. En campañas siempre he dicho que hay que micro segmentar al electorado y en redes esto es absolutamente posible. Es entender dónde están sus ciudadanos, electores o comunidad, qué les gusta, qué necesidades tienen y tratar de brindarles contenido acorde a ello. No sólo hacer marketing de sí mismo como marca. Adicionalmente debemos entender 4 valores que según Jenkins tienen estos medios: “Acceso, Reciprocidad, Participación y Comunicación entre iguales”.

En ese sentido debemos tener claro que lo visualizado online debe ser coherente con la gestión offline. Las redes sociales son reflejo de una realidad fuera de la red, pero siguen siendo realidad. No son un universo paralelo.

Hoy tenemos la maravillosa posibilidad de acceder a casi toda la información que deseemos, sobre una marca, o un candidato (o político). Antes los medios tradicionales eran los únicos que definían qué podíamos ver y dónde lo encontrábamos, los “nuevos medios” nos abrieron el abanico, democratizaron la información y de paso a la política. Hoy “estamos en la era de la política de la convergencia”.

A propósito del tema de la información, me encontré una frase de Joe Trippi que resume muy bien esto, “Si la información es poder, entonces esta nueva era tecnológica, que es la primera que distribuye equitativamente la información, está distribuyendo realmente el poder”.

Seguramente en las elecciones que se avecinan en la región estos espacios digitales serán protagonistas, no sólo por lo anterior, sino por las nuevas dinámicas ciudadanas. El público cambió y con ellos la forma de hacer política. No podemos seguir manejando los social media sólo como herramientas de información, sino que debemos entenderlos como medios de comunicación y participación. Debemos democratizar la política.